PRD en la hora de la verdad: recomposición o debacle

+ “Los Chendos” en dos bandas con el tiempo suficiente para cobrar las facturas acumuladas

+ Vuelven los seis diputados locales de la aventura electoral para seguir gastando sus jugosas dietas

Abundio Núñez

Con más fracasos que triunfos, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se prepara para enfrentar en Oaxaca otra gran batalla que podría ser la definitiva para ver si se mantiene como partido o hasta pierde el registro: las elecciones locales del 2016 para designar gobernador, diputados y presidentes municipales.

PRD_logo_(Mexico).svgDisminuido en la preferencia del electorado oaxaqueño y mexicano, aunque algunos dirigentes de tribus digan lo contrario, lo cierto es que en la elección federal del pasado 7 de junio el partido del sol azteca perdió un buen porcentaje de sus electores, al grado que en la entidad quedó en un lejano segundo lugar y a escala nacional se fue hasta el tercero.

De los cuatro diputados federales que logró retener, sólo dos le pertenecen realmente: Sergio López Sánchez y Francisco Martínez Neri, quienes ganaron en los distritos electorales seis y ocho, respectivamente, ya que José Antonio Estefan Garfias, en el quinto, y Eva Cruz de Diego, en el noveno, recurrieron a los seguidores que acumularon durante largos años de militancia en el PRI para poder triunfar.

Por eso, los perredistas de todos los signos y condiciones no deben echar las campanas al vuelo ni poner condiciones, como ya lo están haciendo los seguidores del senador neo perredista Benjamín Robles Montoya.

Tan débiles como están, los perredistas no deben restar, sino sumar, porque antes de que llegue el primer domingo de julio del 2016 pueden ocurrir más desprendimientos del amarillo descolorido en que están colgados los aspirantes a los grandes beneficios que dejan los lucrativos cargos de ser representantes populares en esta tierra empobrecida que es Oaxaca.

En este mismo espacio lo dijimos y lo reiteramos: Tras la elección federal del 7 de junio los personajes que quedaron posicionados para disputarse la candidatura a gobernador por el PRD son: José Antonio Estefan Garfias, Francisco Martínez Neri, Benjamín Robles Montoya y otros que se quieren colar como el actual diputado federal y dirigente estatal perredista Carol Antonio Altamirano.

Sólo estos cuatro visibles, salvo que las cúpulas del poder y los grupos fácticos, como el vociferante sector empresarial, saquen de última hora, como as bajo la manga, a alguno de esos hombres de negocios que hablan mucho, pero hacen poco.

En otra posible alianza con el Partido Acción Nacional (PAN), que es muy factible en Oaxaca dado que el albiazul fue ampliamente derrotado en la última consulta popular, el partido del sol azteca lleva mano para la designación del candidato a gobernador y a las principales plazas de diputaciones locales y presidentes municipales.

Así, queda claro que el abanderado a gobernador que surja de una virtual alianza PRD-PAN –porque sus aliados del PT y MC prácticamente ya perdieron el registro– será un personaje que emerja del perredismo o que sea apoyado por este instituto político.

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Al grupo de “Los Chendos”, que ha hecho buena parte de sus jugadas políticas al lado de la tribu Nueva Izquierda (NI) del Partido de la Revolución Democrática (PRD), le llegó el tiempo de cobrar facturas al instituto que les ha dado todo durante todo el tiempo: poder político y económico para vivir muy bien.

Durante la jornada electoral federal que concluyó el pasado 7 de junio, el grupo que encabezan los hermanos Rosendo y Félix Antonio se declararon en rebeldía en contra del PRD con el argumento de que la cúpula de éste impuso como candidato a diputado federal al ex priista Estefan Garfias, y no al segundo de los Serrano Toledo, quien presuntamente habría ganado una encuesta interna.

A Rosendo y Félix Antonio no les importó que las directivas nacional y estatal de su partido, el PRD, hayan avalado el supuesto triunfo interno del ex priista y que luego lo declararan su candidato a la diputación federal.

Es que desde antes del proceso electoral, “Los Chendos” ya traían consigo la franquicia del nuevo Partido Encuentro Social (PES), y en contra de lo que dicen los estatutos y principios del perredismo apoyaron abiertamente a Pastor Girón Alonso como su candidato a diputado federal.

Al final, Estefan Garfias ganó la elección federal por una gran diferencia de votos, seguido por la abanderada del PRI, Sofía Castro Ríos, en tanto que el “delfín” de “Los Chendos”, Pastor Alonso, quedó en tercer lugar.

En una declaración al diario digital www.e-oaxaca.mx Rosendo Serrano dijo que no le importaba lo que considerara el PRD de su apoyo abierto a Pastor Alonso, y que para él sería un “honor” que lo expulsaran de las filas del partido del sol azteca, si el argumento era que se había opuesto a la “imposición” de Estefan Garfias como aspirante de la alianza PRD-PT.

El cobro de la primera factura del PRD llegó el martes 23 de junio de 2015, cuando Félix Antonio fue bajado como coordinador de la fracción parlamentaria de los legisladores perredistas y también como presidente de la Junta de Coordinación Política (JCP) de la LXII Legislatura del Estado.

El reemplazo de uno de “Los Chendos” en un puesto clave, de poder y dinero, llegó como consecuencia lógica de los desacuerdos con la directiva del perredismo e, incluso, con el gobernador aliancista Gabino Cué Monteagudo. Al relevo le entró el cuestionado diputado Jesús López Rodríguez.

Sin embargo, la historia no para ahí. Ahora viene la revancha de los hermanos Serrano Toledo, quienes amagarán durante largo tiempo con irse del PRD a engrosar las filas del PES, que de cara a las elecciones del 2016 podrá vender caro su amor con cualquiera de los partidos que desee más votos para ganar diputaciones, presidencias municipales y especialmente la gubernatura de Oaxaca.

Esa ambivalencia, al más puro estilo de Andrés Manuel López Obrador –lecciones bien aprendidas– servirá ahora a “Los Chendos” para amenazar que se van, pero no se van, y así continuar jugando en dos bandas: la del PRD y la del PES, la que más les sirva.

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Sin rubor alguno, al contrario dos de ellos y ellas erguidos porque ganaron en las urnas, los seis diputados y diputadas locales que se fugaron un rato a la aventura electoral del 7 de junio, vuelven por sus fueros a exprimir el presupuesto del pueblo, a cobrar hasta que se acaben todo, porque nunca los borraron de la nómina mientras estuvieron ausentes.

Como si nada hubiera pasado, al término del paseo político, seguirán cobrando sus jugosas dietas, comisiones, gastos y pagos de representación y de personal, que ascienden a más de 300 mil pesos mensuales, candidatos derrotados de manera estrepitosa como Zonia Remedios López Cruz, Sergio Andrés Bello Guerra y Javier César Barroso Sánchez, del PAN.

Igualmente, Juanita Arcelia Cruz Cruz y Sergio López Sánchez, del PRD. Aunque éste último haya ganado, seguirá cobrando en la nómina del Poder Legislativo estatal, ya que el pago por su nuevo encargo empezará a correr hasta septiembre próximo.

Por el PRI también regresa para continuar cobrando la triunfante Edith Yolanda López Velasco, la “recomendada” del secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, en el tercer Distrito electoral federal con sede en Huajuapan de León.

Mientras tanto, el trabajo legislativo sigue estancado, comprobada ya la LXII Legislatura del Estado como la menos productiva y la más cara de la historia de Oaxaca. Si no, pregúntenles qué pasa con la reforma político-electoral o la ley estatal de educación, por citar sólo las más importantes.

Con estos diputados y diputadas para qué queremos más beneficiarios del erario estatal. Los pobres pueden seguir esperando.

Twitter: @abundionunez

Correo-e: abunez@live.com.mx

 

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