Director: Abundio Núñez Sánchez
 Oaxaca de Juárez, Oax. Sábado, 20 Dic 2014
Abundio Núñez

Una realidad histórica, probada por científicos e historiadores en los últimos años, adquirió su justa dimensión la tarde-noche de este viernes en el Centro Cultural Santo Domingo con una verdad unánime: Oaxaca es origen de la civilización en Mesoamérica.

El prolegómeno fue anunciado apenas unos días antes: la presentación del libro “Oaxaca, cuna y destino de la civilización americana”, del escritor Juan Arturo López Ramos.

Y la coincidencia de posturas vino con los comentarios de Jaime Bailón Corres, en representación del ex gobernador Diódoro Carrasco Altamirano, así como de Jesús Martínez Álvarez, ex gobernador interino de la entidad.

Ingeniero de profesión, pero escritor, actor y político por convicción, López Ramos redescubrió ante nutrido público la grandeza de nuestros antepasados.

Y como los dijeron Bailón y Martínez en su intervención respectiva, el autor del libro se atrevió a desafiar a diversos escritores extranjeros que han sostenido lo contrario.

Así, con base en citas, referencias y fotografías proyectadas sobre una pantalla pegada a la pared de cantera del inmueble cultural, afirmó categórico que “el origen de la civilización del Anáhuac se encuentra en Oaxaca”.

López Ramos precisó que ahí están como testigos mudos las cuevas prehistóricas de Mitla y Yagul, donde se encontraron vestigios de las plantas domesticadas hace unos 12 mil años.

Sostuvo por ello que fueron zapotecos y no olmecas, como se creyó siempre, los que desarrollaron la civilización en Mesoamérica.

Los primeros pobladores de estas tierras dieron en el Valle de Oaxaca el paso histórico de dejar de ser nómadas para convertirse en sedentarios, gracias a la agricultura, puntualizó el estudioso oaxaqueño.

Refirió que la demostración está en el hecho de que en las cuevas prehistóricas se encontraron vestigios de las primeras semillas domesticadas de maíz, chile, calabaza y frijol, lo que ha sido corroborado incluso por la UNESCO.

De acuerdo con las investigaciones y recopilaciones de López Ramos, los zapotecos no sólo establecieron las bases de la agricultura, sino que en el año 600 antes de Cristo aportaron la primera escritura e inventaron el calendario, además de la cerámica, entre otros elementos para las civilizaciones futuras.

Sostuvo que Oaxaca lleva más de 12 mil años de presencia humana ininterrumpida en el gran Valle. Citó el caso de los testimonios arqueológicos de El Mogote, con más de 1 mil 600 años antes de la era Cristiana.

Juan Arturo López Ramos, el ex funcionario público y también actor que interpretó al “Joven Juárez”, se llevó las palmas de un público heterogéneo, con priistas, panistas, convergentes y uno que otro “independiente”, signo de los nuevos tiempos políticos que vive la entidad.

En su oportunidad, el comentarista Jaime Bailón, en nombre propio y de Diódoro Carrasco, reconoció la labor de investigación del escritor y confió en que el texto alimente la unidad y el orgullo de los oaxaqueños.

Por su parte, Martínez Álvarez reconoció la valentía del escritor al afirmar que “el origen de la civilización se dio en el Valle de Oaxaca”.

Nacido en el estado de Jalisco, según algunos de sus biógrafos, el ex gobernador interino de Oaxaca se detuvo momentáneamente y rectificó un comentario final.

“Por el Oaxaca que nos vio nacer… o, mejor, que nos ha acogido”, llamó a recuperar la ciudad, sede de la otrora Verde Antequera, en momentos en que el equilibrio está siendo alterado por la inseguridad.

Como maestro de ceremonias de la presentación del libro “Oaxaca, cuna y destino de la civilización americana” debutó el joven Ricardo Hernández Mancilla, ante la mirada de sus padres: José Antonio Hernández Fraguas y Araceli Mancilla Zayas.

Al encuentro también llegaron y se saludaron, entre otros, el presidente municipal interino de la Ciudad, Irineo Pablo Calderón; el alcalde electo, Luis Ugartechea Begué; el senador convergente Ericel Gómez Nucamendi, el presidente de la Comisión de Procesos Internos del PRI, Jorge Martínez Gracida y Bribiesca, y hasta el dirigente de mercaderes Marcos Villanueva.