José Manuel Pérez Noyola rindió protesta este lunes como presidente estatal de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), luego de cumplir un interinato de dos meses.
El empresario oaxaqueño sustituye a Héctor Luna, quien asumió la titular del IOCIFED (organismo constructor de escuelas del Gobierno del Estado), con la llegada de la nueva administración.
En asamblea ordinaria celebrada en las oficinas de la CMIC, Pérez Noyola se comprometió a asumir con responsabilidad la presidencia del comité directivo de esa cámara apegarse a los lineamientos y ética definidos.
Noventa de los 120 constructores afiliados a la CMIC a nivel estatal dieron el respaldo a Pérez Noyola.
En su discurso de toma de protesta manifestó que al encontrarse el país en una situación económicamente difícil, es necesario integrar políticas públicas con el objeto de tener un plan para aumentar el bienestar social de los mexicanos.
Ante el presidente nacional de la CMIC, José Eduardo Correa Abreu, indicó que buscará establecer acuerdos con las instancias federales, estatales y municipales que permitan la mayor participación de los afiliados oaxaqueños en la contratación del ejercicio de la obra pública.
Prometió dar seguimiento a la buena aplicación y planeación de programas de obras que se desarrollen, así como al pago oportuno de los mismos.
Ofreció que buscará impulsar la capacitación para que las empresas sean más competitivas, y continuará fortaleciendo la relación con los colegios y asociaciones afines, además de fomentar la cultura y el deporte para mejorar la calidad de vida de los agremiados.
Por su parte, el dirigente nacional de la CMIC, Correa Abreu, calculó que el crecimiento del sector será de 2.2 por ciento durante este año, en tanto que los proyectos privados significarán 60 por ciento, sobre todo en la vivienda y carreteras concesionadas, mientras que en la obra pública será de 40 por ciento.
Confió en que la industria recupere entre 150 y 180 mil de los 200 mil empleos que perdió en 2009, además de que vuelvan a activarse 500 de las 1 mil empresas que suspendieron o cerraron operaciones.
José Eduardo Correa Abreu advirtió, sin embargo, que la industria de la construcción “todavía enfrentará la falta de confianza de los inversionistas, la dificultad para acceder a los financiamientos, la inseguridad y la mala situación inmobiliaria de Estados Unidos”.