La negociación reciente entre el gobierno estatal y la Sección 22 del SNTE, que dejó inconformes a todas las partes incluidos al propio gobierno y a los maestros, así como a una sociedad cansada por el conflicto, el reparto de culpas y descalificaciones, en buena medida es producto de posicionamientos desde arriba que debilitaron a los operadores gubernamentales, particularmente a los identificados con la lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo.
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