Director: Maximiliano Núñez Cardoza
 Oaxaca de Juárez, Oax. Martes, 21 May 2013

Pensar y actuar el desarrollo

Josafat López Cruz

La transición necesaria para el desarrollo social sustentable de Oaxaca I.- Desde la segunda mitad del siglo XX surgieron en el mundo y se han acrecentado modelos y enfoques de desarrollo, algunos centrados esencialmente en el crecimiento de la economía, la industria, el desarrollo tecnológico y urbano, otros más recientemente han centrado su atención en los aspectos social-humano y ambiental.

En nuestro país desde hace poco más de 80 años, con la Ley sobre Planeación General de la República se inicio la planeación del desarrollo como un instrumento o técnica para inventar el futuro y que el Estado usa para transformar la realidad económica, política y social estableciendo objetivos, estrategias y prioridades para la sociedad mexicana.

Sin embargo, hasta 1982 llega la planeación a rango constitucional, una vez plasmada en los artículos 25, 26 y 27 constitucionales, para hacer obligatorios en los tres niveles de gobierno el elaborar planes de desarrollo en los primeros seis meses de gobierno.

Del Artículo 25 se desprende que es el Estado el que se encargará de promover el desarrollo para que éste sea integral y sustentable, y el 26 establece que la planeación para el desarrollo nacional será democrática (…) mediante la participación de los diversos sectores sociales recogerá las aspiraciones y demandas para incorporarlos al plan y programas de desarrollo.

El Artículo 27, fracción XX, sostiene que el Estado promoverá las condiciones para el desarrollo rural integral con el principal fin de generar empleos y garantizar a la población campesina el bienestar… Es menester decir que de ésta se desprende la Ley de Desarrollo Rural Sustentable (LDRS).

El desarrollo se ha ido socializando desde hace ya un tiempo, mediante políticas, programas o acciones enfocadas a las comunidades y regiones como un proceso mediante el cual se busca dar solución a los problemas de forma lineal y hacia adentro, cuando para que este sea eficaz debería darse mediante una estimulación bidireccional; es decir, de abajo hacia arriba y viceversa, a fin de hallar respuestas a nuestros problemas tomando en cuenta lo que realmente somos y lo que realmente tenemos para salir adelante.

El camino no es sustituir la realidad, sino transformarla de acuerdo con nuestras experiencias y lo que aspiramos como sociedad, pero a partir de nuestra propia potencialidad.

Además, hoy en día en la sociedad oaxaqueña aparecen nuevas necesidades individuales y colectivas. Las nuevas condiciones sociales y los cambios globales y locales determinan la existencia de nuevas demandas, algunas de por sí encausadas por añejos problemas endógenos, otras por factores exógenos y agentes externos que pone en conjunción lo local con lo global y viceversa.

Esto se enmarca en grandes cambios estructurales en aras de los procesos de globalización y exigen nuevas respuestas, debido a que la política económica de “integración, de crecimiento y de expansión económica” ha ido por el sendero incorrecto y como consecuencia de esta aventura se ha ampliado estrepitosamente la desigualdad social e incrementado la pobreza.

Aunado a ello, actualmente exigen nuevos planes que permitan reavivar y reactivar los procesos de intervención comunitaria, que permitan una permeabilidad o entronización a partir de un conjunto de acciones dirigidas a la transformación social que además de un cambio permita alcanzar un mejor nivel y calidad de vida de la gente.

Su participación no debe ir desvinculada del desarrollo, pues son los engranajes necesarios para alcanzarlo en forma integral, no como protagonismo o mecanismos de cooptación, sino como las verdaderas voces, los verdaderos dictaminadores, y decisores de un destino digno y común que les permita ser sujetos de desarrollo, desde su misma realidad comunitaria y desde abajo.

Para que lo anterior sea posible se deben transitar por lo menos 5 procesos:

1.- Definir de forma clara y simple ¿Cuál debería ser el objetivo del desarrollo social sustentable?

Algunas respuestas: a) Satisfacción de las necesidades básicas, b) Lograr el bien ser, bien estar y el bien hacer, c) la felicidad, el confort o la autorrealización, d) la calidad de vida en toda amplitud de la palabra que nos lleve a tener una vida larga y saludable con educación y salud de calidad, así como los medios y capacidades suficiente para acceder a todas y cada una de las oportunidades, e) La transformación productiva en un marco de progresiva equidad social, f) La libertad real como no dominación o la de ser y hacer las cosas.

Estas, incluso, podrían ser los aspectos u objetivos del desarrollo, pero es evidente que hay distintos grados y niveles de desarrollo como de la desigualdad social.

Resulta imprescindible, pues, visualizar quiénes escapan con el desarrollo y quiénes escapan del desarrollo, además de ver conjuntamente con las comunidades si en nombre del desarrollo se está rompiendo el tejido social o se está ampliando la brecha de desigualdad y aumentando la pobreza. Si esto fuere así, debemos redefinir el modelo o tipo de desarrollo que queremos.

2.- Conquistar la mente del individuo.

Primeramente, un agente del desarrollo deberá conocer los mecanismos sociales que motivan, causan o dan razones a las acciones individuales y colectivas para explicar el comportamiento de los grupos sociales.

Una vez teniendo las pautas o encadenamientos causales a partir de las intenciones y estados mentales (creencias, deseos y preferencias) de los sujetos, será más fácil acomodar en su creencia la importancia y necesidad del triángulo del desarrollo --que debemos procurar el bienestar en armonía con la naturaleza, asegurando el buen vivir a las futuras generaciones--.

Ello implica llegar a su mente y su corazón para que piense y actué en desarrollo (desplegar todas sus potencialidades y capacidades), que sus acciones estén intencionadas a partir del anclaje o enquistarse hacia una vida buena a partir de la pluralidad y civilización.

En varios casos implica cambiar hábitos, eliminar prejuicios, modificar conductas y modos de vida como cambio de actitud, de pensamiento para cambiar sus acciones, en otros implica recuperar el regreso a la comunidad étnica y fomentar la reciprocidad, la cooperación, solidaridad, altruismo y la convivencia comunitaria endógena.

3.- Compromiso moral del individuo con el triangulo del desarrollo.

Vilfrido Faleto y Max Weber defendieron a finales del siglo XIX y principios del XX dos tipos de acciones humanas, aquéllas guiadas por la racionalidad y otras que son motivadas por las normas (escritas o no escritas), mismas que llamaron acciones lógicas y acciones no lógicas o acciones con respecto a fines y acciones con respecto a valores.

Lo segundo es lo que deberán socializarse o imponerse, según la conciencia humana para alcanzar logros institucionales en términos del desarrollo sustentable.

Deberá hacerse recuperando o recreando los valores de respeto, interacción con el medio ambiente, la responsabilidad y el prestigio o reconocimiento social de lo que es socialmente aceptable.

En una entrega posterior se desarrollará sobre la sostenibilidad económica, social y ambiental como aspectos que integran el triángulo del desarrollo.

4.- Ejecutar acciones concretas encaminadas al conocimiento, resolución e institucionalización de los procesos.

Mediante metodologías participativas y herramientas técnicas deberán diagnosticarse cuáles son los problemas y sus tendencias actuando ahora o dejarlo como esta.

Aplicando un análisis causal debe conocerse cuáles son las causas para que conjuntamente con un misionero moderno del desarrollo construyan opciones asertivas y vayan a la institucionalización de la misma.

En Oaxaca, paradójicamente, donde se tiene una amplia experiencia de institucionalización de sus acciones, en varios municipios no existen aún Consejos de Desarrollo Municipal o, peor aún, no existen regidurías de Desarrollo y Ecología, entre otras motivaciones por la que las priorizaciones en varios de los casos son ocurrencias o simplemente producto del cumplimiento temporal.

La institucionalización y seguimiento es urgente, pero no como aparato burocrático engorroso, sino como un operativo que en forma celular o como las partes de una computadora cumplan realmente lo que corresponde.

5.- Acompañamiento técnico, económico y evaluación de impactos.

Las escuelas de campo, de bienestar común, de educación popular o de oficios es lo que se requiere en términos técnicos, ya no tanto talleres teóricos que aburren a la gente, sino acciones prácticas que estén enfocadas al quehacer comunitario, que guie y capacite para el tránsito de los sujetos a una convivencia equitativa en todos los ámbitos de su endogeneidad, pero también que permita un empoderamiento y levantamiento de la voz que les permita ser sujetos de su propio desarrollo desde abajo y desde dentro de sus comunidades.

Un planteamiento más concreto lo hare en una entrega posterior.

Josafatlopez4@yahoo.com.mx

(*) Profesor-investigador del Instituto Tecnológico Superior de San Miguel El Grande, Oaxaca.