Director: Maximiliano Núñez Cardoza
 Oaxaca de Juárez, Oax. Jueves, 23 May 2013

La transición necesaria para el desarrollo

Josafat López Cruz

La expansión de la libertad es

tanto el fin primordial del desarrollo

como su medio principal. Por ello, la eliminación

de la falta de libertades fundamentales

es parte constitutiva del desarrollo.

Amartya Sen, Desarrollo y Libertad

Pensar y actuar el desarrollo / II

Para que sea integral y sustentable, el desarrollo social sustentable en Oaxaca deberá tomar en cuenta y delimitar institucionalmente el papel que deben jugar el mercado, las ONG’s, la familia, cooperativas, la comunidad y el Estado, por un lado.

Por otro, deberá resolver los problemas acuciantes de la vida misma: primero, la pobreza alimentaria, luego la de capacidades y patrimonial; segundo, aplicar una política integral que rompa la transmisión intergeneracional de la desigualdad y la pobreza en todas sus manifestaciones.

La sociedad oaxaqueña deberá transitar de la igualdad de oportunidades a la igualdad de condiciones de sus ciudadanos y para ello deben darse dos condiciones:

Generar oportunidades de educación en todos los niveles, salud, empleos bien pagados con sus respectivos derechos laborales, infraestructura y tecnología, seguridad social, proyectos productivos, espacios recreativos y fomento de políticas municipales de vivienda digna, paralelo a ello una política de compensación que permita dotar los medios para acceder a las oportunidades creadas.

Es imprescindible ver por dónde empezar en un estado donde la falta de oportunidades y la desigualdad en el acceso a las oportunidades siguen siendo una materia pendiente.

Según el Plan Estatal de Desarrollo Sustentable 2005-2010, en el estado se tenía una cobertura educativa de 87 por ciento en preescolar, 79% en primaria, 60% en secundaria, 35% en media superior y únicamente 16% en educación superior.

Un caso particular: en la Mixteca oaxaqueña existen unas seis instituciones de educación superior (UTM, ITSMIGRA, IT, ITSTEPOS, y las Universidades Pedagógicas) que ofertan aproximadamente unos cuatro mil espacios a jóvenes en edad de estudiar una carrera, pero la demanda asciende a poco mas de 50 mil.

Otros estudios indican que entre 60 y 95 por ciento de los ingresos familiares en la misma región Mixteca son destinados al consumo de alimentos, porque los ingresos son muy bajos y alimentarse es una necesidad primordial.

El mismo estudio indica que las familias campesinas mixtecas que producen granos básicos, únicamente les permite cubrir su alimentación en los meses de cosecha, que van de diciembre a marzo, pero el resto del año deben comprar maíz que vienen de otros estados de la República e, incluso, de otros países. No hay, pues, seguridad alimentaria en la región.

Lo anterior exige que el desarrollo sea reenfocado con un sentido de justicia local, mediante políticas robustas que contengan una consistencia ética, de aceptación y eficacia social para que los individuos puedan llevar sus vidas propias y libres, que permitan la autorrealización, pero sobre todo que permee hasta los últimos peldaños de la sociedad (trabajo doméstico e infantil, madres solteras, desempleo y subempleo, demandas indígenas, además del trabajo informal) y que en el Plan Estatal 2011-2016 se vea reflejado las políticas hacia la infancia, los jóvenes, adultos, ancianos, mujeres e indígenas.

Sólo una perspectiva donde el atractivo sea la centralidad del sujeto humano, que además lo ubique como agente social y como decisor de su propio desarrollo, pondría en el mediano y largo plazos a Oaxaca en otro nivel de desarrollo.

El triángulo del desarrollo sustentable y el papel de las comunidades

En la entrega anterior hicimos alusión al triángulo del desarrollo [sostenibilidad económica, social y ambiental].

Sin duda, en diferentes grados y niveles éste se ha colocado en la agenda internacional, donde el desarrollo deberá ser un proceso normativo que satisfaga las necesidades sociales del presente sin comprometer los recursos a las futuras generaciones; es decir, producir, distribuir y consumir bienes y servicios o satisfactores.

La sostenibilidad social tiene que ver con el control del ser humano sobre sus propias vidas, donde ese control sea compatible con la cultura y los valores de las personas.

Por último, la sostenibilidad ambiental o ecológica es aquella que garantiza que el desarrollo sea compatible con el mantenimiento de los procesos ecológicos, la diversidad biológica y los equilibrios ambientales.

Más concretamente implica que ese satisfacer de demandas y preferencias no termine con nuestros recursos, aunque estudios tendenciales indican que cada vez hay extinción de ejemplares de fauna, flora, agua, energía, etcétera.

De aquí surge entonces la necesidad de políticas sociales que tengan como objetivo determinar quién recibe qué, cuándo y cómo, o cómo se distribuyen los bienes y obligaciones.

En la Mixteca en particular y en Oaxaca en general son altamente visibles la vulnerabilidad o sensitividad: erosión, deterioro del suelo y desequilibrios ambientales, pero no así las respuestas para la mitigación de los problemas subyacentes a ello.

No es, hasta en los albores del siglo XXI en que están colocándose en la agenda comunitaria de algunas comunidades, políticas enfocadas a la restauración de los recursos naturales, específicamente de los ecosistemas forestales (suelo, agua y vegetación), estos a través de procesos comunitarios comunales donde juegan un papel fundamental el régimen de tenencia de la tierra comunal y el papel de la comunidad.

Estamos inaugurando una emergencia de acciones colectivas encaminadas al desarrollo rural sustentable, a partir de experiencias comunitarias en aspectos como la participación, regulación, institucionalización y evolución de las institucionales locales, así como la interacción del ser humano-naturaleza que se ha ido reconstituyendo por parte de los pobladores.

Son acciones no convencionales y actores que presentan perfiles y características peculiares, enfocadas a la búsqueda de bienestar y calidad de vida de las personas desde adentro y desde abajo de sus comunidades.

Son mecanismos sociales que ante la ausencia de políticas serias por parte del Estado y ante un sistema económico indiferente en términos de desarrollo humano, económico y social, están diseñando y demostrando alternativas propias de desarrollo con un enfoque autonómico, comunalitario y de etnodesarrollo, pero además sustentable, sustentado en un sistema auténtico de organización y participación directa de las personas más humildes.

Son estrategias comunitarias postinstitucionales, más allá del Estado Nación.

Los trabajos de estas acciones comunitarias-regionales se desarrollan mediante tequios, donde se involucran todos los sectores y rangos de edad (niños, jóvenes, adultos, ancianos y especialmente las mujeres), así como sus instituciones políticas locales, religiosas, educativas etcétera.

Antes se argumentaba que eran modelos postinstitucionales, debido que son acciones emergentes por encima de las instituciones mayores. Los mecanismos sociales son: participación y reciprocidad, entendida como la reacción de manera positiva a las conductas igualmente positivas de los otros (Ostrom,2000), organización y empoderamiento, así como reapropiación de sus propios recursos como visos de emergencia de ecodesarrollo a partir del capital social que poseen las comunidades.

Otros, a partir de las creencias y deseos de actores individuales, han logrado poner en la agenda comunitaria la necesidad de reforestar desde los sujetos individuales, pero en agregados sociales de concientización.

Así, el Tequio como trabajo comunitario organizado se está renovando al pasar de la gestión y desarrollo de servicios públicos a un aporte productivo y de sustentabilidad.

Las capacidades y estrategias de organización prehispánicas y los mecanismos de cohesión social de los mixtecos y oaxaqueños están permitiendo que los nuevos temas actuales se estén colocando en la agenda comunitaria de algunas localidades y municipios en la región y el estado.

En una entrega posterior hablaremos sobre niveles de sustentabilidad y algunas experiencias de desarrollo local-regional sustentable en el estado.

(*) Profesor-investigador del Instituto Tecnológico Superior de San Miguel El Grande, Tlaxiaco, Oaxaca.

Josafatlopez4@yahoo.com.mx