Director: Maximiliano Núñez Cardoza
 Oaxaca de Juárez, Oax. Viernes, 24 May 2013

¡Sólo para periodistas!

Juan Manuel Alegría

SIN DERECHO A FIANZA.- Dentro de las tareas del periodismo, además de mantener informada a la sociedad, también está la de enseñar a los lectores o escuchas a expresarse mejor, de manera hablada o escrita, simplemente haciendo buen uso del lenguaje.

Sin embargo, notamos que muchos informadores mantienen defectos en el mismo, que en muy poco pueden ayudar a mejorar la forma de expresarse de quienes los escuchan o leen, sino, más bien, deterioran el de por sí, bastante maltrecho, idioma español que cada día sufre los embates de neologismos, principalmente del inglés norteamericano (y así como nos tiene la Sección 22, pues…).

El periodista necesita conocer lo mejor posible sus útiles de trabajo: las palabras, el lenguaje, principalmente en estos tiempos aciagos para la lengua, con el uso del teléfono celular y el “chat”.

Como dice Rafael Seco: “El lenguaje es el gran instrumento de comunicación de que dispone la humanidad, íntimamente ligado a la civilización, hasta tal punto que se ha llegado a discutir si fue el lenguaje el que nació de la sociedad, o fue la sociedad la que nació del lenguaje”.

De lo que no hay duda es que el grado de cultura que una sociedad alcanza es directamente proporcional al nivel de funcionamiento correcto de su lengua.

Por ello, haremos algunas observaciones sobre las incorrecciones del lenguaje más comunes en los medios informativos oaxaqueños.

De funcionario y erarios

Ya resulta normal leer o escuchar: “El funcionario público afirmó…”.

¡Maldita sea! “Funcionario” es: cualquier servidor público, o que está en una función ¡pública!; por lo tanto debe excluirse el adjetivo “público” al decir o escribir “funcionario”. Lo mismo ocurre cuando se dice: “fulano distrajo dinero del erario público”. Erario significa: tesoro o dinero público.

Otro error común, principalmente en algunos reporteros de radio, es decir: “más sin embargo…”. Lo correcto es: “sin embargo” (aunque estén en “el lugar de los hechos”); que significa una oposición parcial: “no obstante”; es decir, que lo previamente expresado no es obstáculo o impedimento para lo que se anuncia. Por ejemplo: “Tienen todo para aprender, sin embargo, no lo hacen”.

No se debe confundir con “en cambio”, que significa oposición total. Por ejemplo: “Yo comí carne, ella, sin embargo comió pescado”. Debió decirse: “ella, en cambio comió…”.

Existen otros que agravan el error al decir: “Pero más sin embargo” (!!), o peor aún: “Pero más sin en cambio”.

De porques y porqués

En la prensa escrita, cotidianamente leemos (los ejemplos son ficticios): “¿Porqué los asesinaste? Respuesta: “¡Por que no me gustan los lunes!”. Lo correcto en la pregunta es: “¿Por qué los asesinaste?, separado y con acento gráfico o tilde. Y la respuesta: “¡Porque no me gustan los…”, junto y sin acento.

La gramática explica que son cuatro formas. Una: “porque”, que es una conjunción casual, así escrita y sin acentuar: “Hablan porque tienen micrófono”.

Otra: “porqué”, es sustantivo se escribe junto y se acentúa en la última vocal; significa causa o motivo. “El porqué escriben así es por flojera”.

“Por qué”, separado y acentuado en la segunda sílaba, es preposición y pronombre o adjetivo interrogativo: “¿Por qué no aprendieron si asistieron al diplomado?”.

Por último “por que”, separado y sin acentuar, es preposición y pronombre relativo, y equivale a por el cual, por el que: “El negocio por que me intereso…”. Esta forma es la menos usada.

Sino y si no

Un error que sólo se percibe escrito (como el anterior ejemplo) es la confusión entre sino y si no.

“Sino” es una conjunción que opone un término a otro (adversativa, le dicen), se escribe junto.

“Si no” está formada por una partícula condicional y una negación: no es lo mismo decir: “No trabaja si no descansa”, que decir: “No trabaja, sino descansa”.

Para saber cuándo escribir lo correcto, según recomienda Martín Vivaldi en su Curso de Redacción, se debe intentar colocar después de “sino” o “si no”, la conjunción “que”. “Si la frase lo admite, escríbase sino; en caso contrario, dígase si no”.

Ejemplos: “Este libro no es mío, sino de mi hermano” (sino que es de mi hermano).

“Tumbado en la hamaca, intentaba, si no dormir, al menos descansar”. Aquí no podría intercalarse “que”, resultaría absurdo: “sino que dormir…”.

De alubnos e ibnorantes

Durante el conflicto pasado, que inició cuando los que nos tienen en último lugar en educación pedían más dinero, se escuchó mucho la palabra alumnos.

Un vocablo aparentemente de fácil pronunciación, pero no para algunos reporteros de radio (y políticos y profesores), quienes pronuncian: “alucnos” o, la más difundida: “alubnos”.

Los fonemas “m” y “n” son nasales. En su pronunciación el sonido sale, como su nombre lo indica, por la nariz, cerrando los labios, algo que ignoran quienes en lugar de esos fonemas pronuncian una “c” o una “b”.

Otros dicen: “los niños de sesto año”; en este caso la “x” se pronuncia como “cs”: “secsto”. Otros lo hacen al revés. Víctor Terán, un escritor juchiteco que presentó su libro en el marco de Humánitas, cuando se refería a homosexual, expresaba: “homocsesual” (!!).

Por ese rumbo, en la zona del Istmo, existe un locutor (del titular del noticiario, ni qué decir… no tiene remedio) que cuando habla de la temperatura en la región exclama: “¡Está fuerte la calor!”.

No hay otra forma más que en masculino: “el calor”. Este mismo as del micrófono para todo dice “de que…”, (así como en la ciudad de Oaxaca algunos reporteros dicen: “La marcha recorrió todo lo que es la avenida tal”; “Fue acuchillado en todo lo que es el vientre”).

Debe ser y debe de ser

Un error muy común es confundir “debe”, con “debe de”; hasta en las televisoras nacionales lo usan de manera indiscriminada.

Algunos compañeros dicen o escriben: “Lo que debe de hacer el gobernador es…”. Lo correcto es: “Lo que debe hacer el gobernador es…”; sin la preposición “de”. Porque “debe”, significa obligación, y “debe de”, duda o suposición.

Por ejemplo: “El periodista debe aprender a escribir correctamente”. Aquí es obligación. “Neri debe de saber escribir, estudió en la UABJO”. Aquí es suposición.

De embrollos fonéticos

A veces creemos, erróneamente, que una palabra “nueva” tiene un significado igual a otra que conocíamos, porque su sonido es parecido, algo así como aquel que decía que la palabra correcta es “caláver”, porque se dice “calavera”, no “cadavera”, o cuero “cabezudo” porque está en la cabeza.

Sobre esas confusiones fonéticas, recuerdo que, en tiempos electorales, hace unos años, se lucubraba (no elucubraba) que un líder petrolero, de origen istmeño, podría ocupar una curul federal.

En un noticiario de la nación del Istmo un locutor anunció hace años: “¡Se dice que Sebastián Guzmán Cabrera se va por la quinta circuncisión!”.

El ahora finado, Nicandro López Vásquez, entonces titular de Notienlace de la XEKZ, lo corregía indignado:

“¡Circunscripción, idiota, circunscripción! ¡Circuncisión, es cuando te cortan el pellejo de…!”. Bueno, todos saben lo que significa; y lo mal hablados que son (somos) los istmeños.

De vendimias y locutores vinícolas

Leemos o escuchamos: “Los vendedores ambulantes expenden su vendimia entre el polvo”.

“¡Nunca me hagan eso!”, decía el famoso “Clavillazo”.

“Vendimia” no significa más que: “El tiempo en que se cosechan las uvas”; también se llama así a la uva que se recoge en la vendimia.

Algún locutor creyendo que, por su fonética, “vendimia” (del latín vindemia) y “vender” (del latin vendere) tienen el mismo origen, la usó incorrectamente y se ha hecho casi corriente el uso de la primera palabra para significar mercaderías.

Se oye por la radio: “Las pobres vendimiadoras…”. Sin embargo, “vendimiadora” es: “la máquina para la recolección de la uva”. Sí existe la palabra vendimiador y vendimiadora, y significa: “persona que trabaja en una vendimia”. Algún atarantado hasta la hizo plural: “Expenden sus vendimias”. ¡Hágame el favor!

Pa’ consuelo… hasta Loret de Mola

Un 8 de junio, en el tempranero noticiario de televisión de Carlos Loret de Mola, se informaba que por poco, dos asesinos, “por un mal papeleo”, iban a ser liberados de un penal de Jalisco. Según el subdirector de reclusorios en ese estado, se debió a: “un error involuntario”.

El corresponsal de Loret de Mola, repite: “Sí Carlos, se debió a un error involuntario”.

¡Maldita sea! Si es error, tiene que ser involuntario. Parece que copiaron a José Vásquez Barceló, del Sol del Istmo.

Un instante después, Loret de Mola, sin corregir a su corresponsal, lo sigue con otro error gramatical cuando dice que: “Los diputados se fueron con sus familias (al extranjero), con sus esposas, y algunos hasta se llevaron a sus mamás”.

Es cierto que algunos pueden tener varias esposas, pero no varias mamás. Lo correcto es decir: “se fueron con su

familia, con su esposa y algunos, con su mamá”. Aunque “familia” incluye a todos ¿Te digo? ¿Te digo?

¡Uff! Después de tanto esfuerzo intelectual, estoy al borde de la fatiga, por lo que seguiremos algún día…