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La Paridad en juego

LIBROS DE AYER Y HOY

Se podría ser escéptico y pensar que de nada sirve que haya igual número de mujeres que hombres en el congreso federal y en los de los estados, si cada grupo parlamentario va a servir a los intereses de sus respectivos partidos.

Susan-glaspellDe hecho es lo que ha venido sucediendo mientras se ajusta la cifra al mandato constitucional, ahora en poco más del 42 por ciento en la Cámara de Diputados.

Pero un cambio de situación y la lucha por acceder a verdaderos espacios de decisión, pueden impactar también la conciencia de las involucradas. Se preguntará por que razón el lado masculino que domina el poder en México no ha experimentado ese cambio. Si se está en una situación de privilegio es difícil que los beneficiados los cedan por vía propia .

Marx decía que solo un cambio en la infraestructura, puede cambiar la superestructura ( elementos jurídicos, religiosos, filosóficos, artísticos, etcétera) y los intereses de clase que ésta ha creado.

Pero aún así, él sostiene que eso no sucede de la noche a la mañana, ni es automático, tiene que ser paulatino, para que sea irreversible. Muy marxista, la Suprema Corte de Justicia de la Nación opina – quien lo dijera-, que para que haya una auténtica paridad, tiene que haber cambios culturales que requieran de una verdadera creatividad, pero que el proceso es lento “para revertir el orden de las cosas”.

En el país, el esquema de dominación masculina con una alta concentración machista, estimulada curiosamente por las propias mujeres, sus madres, ha sido el principal obstáculo para legislar la paridad, no digamos ponerla en práctica.

Las mismas legisladoras descubrieron que los artículos que avalaban la reforma, habían sido eliminados. Tuvieron tiempo para denunciarlo y obligar a que se repusieran.

La paridad está en juego aún cuando se obtenga el número que impone la norma. La presencia de más mujeres será importante en la medida en que éstas se desliguen de los esquemas que están afectando al país y usen sus decisiones para servir a la gran mayoría. No hay más.

Susan Glaspell, considerada como la madre del Pequeño Teatro Norteamericano, premio Pulitzer, publicó El jurado de sus iguales ( Los policiacos involuntarios, Editorial Arte y Literatura, Habana Cuba, 1981), en 1917. Considerado una pequeña obra maestra es uno de los cuentos más reproducidos en antologías a nivel mundial.

En un poblado estadounidense, dos mujeres de buena posición, cultas, van a la casa de una amiga de la infancia venida a menos, que ha matado a su marido.

La mujer ha sido detenida y un frío oficial busca elementos para acusarla del asesinato. Las dos amigas, reacias al crimen, se conduelen no obstante de aquella lejana y alegre joven que fue su compañera de escuela e hizo un mal matrimonio.

Ya en la casa, sin embargo, van hurgando una serie de detalles que evidencian la vida triste que llevaba aquella mujer, el cerco que se puso a su vida que la convirtió en un ser sin esperanzas.

El oficial presiona para encontrar evidencias, justo cuando las amigas descubren un pequeño pájaro muerto. Y se dan cuenta que aquel pequeño animal era lo único que aferraba a la vida a su amiga y que el marido, cerrándole todos los caminos, lo había matado.

Esa era la evidencia del crimen, lo que el oficial andaba buscando. Entonces, abriendo una de sus bolsas, las amigas depositan el cuerpo inerte del animal en ella y se despiden, justo cuando el oficial, desalentado, piensa que el asesino debió haber sido un pordiosero que pasó por el camino. Un cuento extraordinario.

laislaquebrillaba@yahoo.com.mx

 

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