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Empeñados en despertar al Oaxaca bronco

Los rituales de la clase política no han cambiado: el espaldarazo, la simulación, la recompensa, el clientelismo, el agandalle, la imposición, la arrogancia de sentirse poderoso.

Esta liturgia de la política tradicional marcha en contrasentido con la irrupción de una sociedad cada vez más informada, más crítica y participativa.

Mientras más frívola es la clase política, más iniciativas ciudadanas se desprenden, como frutos maduros, del árbol de la vida.

Cuando mayor es el cinismo de los poderosos, la opinión pública muestra con humor e ironía la aberración en cada acción u omisión de la clase gobernante.

Dos imágenes contrastantes revelan con nitidez estas dos lógicas. Por un lado, la toma de protesta de Alejandro Avilés Álvarez, como delegado de la Sedesol, ni más ni menos que la secretaría encargada de combatir la pobreza y promover el desarrollo.

Y en el otro extremo, la convocatoria de la Agencia Vicente Guerrero, y las 33 colonias aledañas, para realizar un Concierto por la Paz y la Reconstrucción del Tejido Social.

El primero, un acto fastuoso, resultado de una negociación política, con la mirada puesta en la próxima elección. El segundo, una modesta iniciativa de los pobladores de una agencia golpeada por la violencia y la miseria, que armoniza el arte musical con un llamado a recobrar la dignidad humana.

El común denominador de estas racionalidades es la basura acumulada y el enojo popular a flor de piel. Una comunidad fue confinada a vivir entre la basura y los deshechos de Oaxaca, pero están dispuestos a salir de esta condición, con trabajo, esmero y, sobre todo, con arte.

Una clase política dispuesta a seguir enmierdándose con tal de mantener el control político y económico del estado. Oaxaca puede colapsar. La historia nos ha demostrado estos ciclos recurrentes.

Hay una sociedad que busca alternativas y construye la esperanza todos los días. Hay una clase política empeñada en despertar al Oaxaca bronco. El enojo popular tiene límites.

Como dijera el clásico: “No le busquen chichis a las hormigas”.

*Director de Radio Universidad de Oaxaca.

 

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