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La mutación del viejo indigenismo

Cuidado con la hepatitis A

CRÓNICAS DE LA ÍNSULA

La política pública indigenista del nuevo gobierno de la república, anunciada con la creación de la ley del mismo ente burocrático con otro nombre INPI y ahora con el Programa Nacional de los Pueblos Indígenas se sostiene en dos pilares endebles:

  • En el mismo anacrónico indigenismo posrevolucionario que dedicó recursos a una burocracia nacional y creó instituciones para exaltar el nacionalismo a partir de nuestras raíces originales.
  • Una nueva burocracia encabezada por el abogado oaxaqueño Adelfo Regino, quien con su rentable ONG Servicios del Pueblo Mixe ha servido a todos los gobiernos priistas, desde que Heladio Ramírez lo cooptó, para justificar sus políticas indigenistas. Son probados fracasados promotores de la reivindicación indígena, a su paso por la Secretaría de Asuntos Indígenas de Oaxaca (SAI) no dejó obra que se recuerde.

Quizá la única novedad sea la intensidad con que el nuevo presidente presentó su Programa Nacional en el Centro de Convenciones de Oaxaca. La retórica es la de siempre: “dar respuestas efectivas a sus antiguas reivindicaciones y aspiraciones de vida, garantizando sus derechos y fortaleciendo sus culturas e identidades colectivas” https://www.gob.mx/inpi/articulos/programa-nacional-de-los-pueblos-indigenas-2018-2024-mexico-185839.

El nuevo gobierno “Reconoce a los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas el carácter de sujetos de derecho público”. Lo de siempre, disposiciones jurídicas a granel, típico de la demagogia de Heladio Ramírez, Diódoro Carrasco, José Murat y Gabino Cué en Oaxaca, sólo que ahora el hombre de Heladio, Adelfo Regino estará al frente del aparato de Estado que se justifica con las mismas teorías arcaicas del indigenismo oficialista.

La retórica de siempre

Es largo este asunto indigenista, pero lo primero que salta a la vista es la similitud del tratamiento del nuevo gobierno con los anteriores gobiernos de la república. “Impulsar y garantizar el desarrollo y bienestar integral de los Pueblos Indígenas y Afromexicano como sujetos de derecho público, en el marco de una nueva relación con el Estado mexicano, para el ejercicio efectivo de sus derechos, el aprovechamiento sostenible de sus tierras, territorios y recursos naturales, así como el fortalecimiento de sus autonomías, instituciones, culturas e identidades, mediante la implementación de procesos permanentes de diálogo, participación, consulta y acuerdo”. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/423227/Programa-Nacional-de-los-Pueblos-Indigenas-2018-2024.pdf

Lo anterior es simplemente retórica, ¿acaso los indígenas y afromexicanos no eran ya “sujetos de derecho público” y estaban ya protegidos como mexicanos por la Constitución Mexicana? Claro que sí, todos los mexicanos ya estaban incluidos, como están protegidos un cúmulo de derechos constitucionales sin embargo inalcanzables para millones de mexicanos, entre ellos el derecho al trabajo, a la salud, a la educación.

Leyes no solucionan la pobreza

Las leyes no solucionan  los grandes problemas de los pueblos, el viejo Marx dijo: “No hay igualdad jurídica sin igualdad económica”. En otra parte hemos escrito: “Un pobre sin abogado es nada frente al rico con un despacho a su servicio. Sucede igual entre los pueblos. El asunto nodal a resolver es la pobreza, buscar la generación de riqueza y de empleos, la obtención de ingresos suficientes que puedan, en principio, ofrecer una vida materialmente digna a los negros, indígenas o cualquier persona”.

El asistencialismo redivivo que se anuncia podría ser honesto, pero no es con eso, ni con becas como podrá remontarse un estado de pobreza no solo material sino, sobre todo y es lo peor, la espiritual, la falta de ánimo productivo, de iniciativa de desarrollo, de lo que el sacerdote católico Glyn Jemmot llama “El cimarronaje”.

Glyn Jemmot, pionero en el trabajo con los negros de la Costa de Oaxaca, nos dijo hace tiempo en entrevista: “Apenas nos estamos formulando las preguntas verdaderas”. Para personajes como ese sacerdote lo que se necesita es trabajar para el auto reconocimiento de los negros, eliminar la auto discriminación; que en sus mismas poblaciones los negros se acepten como tales. Para él lo esencial es combatir el “cimarronaje”. http://www.revistaenmarcha.com.mx/miscelanea/analisis/1887-movimiento-negro-la-hora-de-sus-definiciones.html

Por cierto, los habitantes de la costa de Oaxaca declaran que ellos son negros. Eso de afromestizos o afromexicanos no les dice nada, eso es para los neo especialistas que abanderan estas dinámicas organizativas y están por fin a las puertas —ahora que los negros han sido incorporados jurídicamente a las políticas asistencialistas, igual que los indígenas—  de tener acceso a cargos públicos, becas, viajes, institutos, como los indigenistas del antiguo INI, del imperial CIESAS, SAI, ONG´s  y demás burocracia próspera con la defensa de los originarios.

Adelfo Regino, anacronismo teórico

Poco se logrará repitiendo la fracasada dinámica de siempre, ahora sostenida por quien fuera titular de la Secretaría de Asuntos Indígenas (SAI) en el sexenio de Gabino Cué en Oaxaca, Adelfo, cargo que constituyó el corolario de sus apoyos a los gobiernos indigenistas priistas de Oaxaca.

Incluso, el discurso del titular del INPI es anacrónico, recurre a propuestas teóricas superadas como “colonialismo interno”, concepto que supone que hay grupos intranacionales, como los indígena, explotado por los grupos criollos, estos últimos inscritos en el capitalismo internacional. El concepto sigue gustando a algunos indigenistas, aunque ha sido casi dejado de lado por sus promotores como Stavenhagen y González Casanova. Se ha impuesto la claridad de que hay una sola economía de mercado que rige y explota a todos.

Personajes como Adelfo confirman la presencia del “heladismo” en la Cuarta Transformación. El flamante titular del SAI no es fundador ni militante de MORENA, acaso otra posición del ex gobernador de Oaxaca Heladio Ramírez López, político cercano a López Obrador. El hijo del ex gobernador Antonio Ramírez Pineda es director del ISSSTE, posición a la que llegó sin tocar baranda después de dejar el cargo de diputado priista en Oaxaca, donde pasó sin pena ni gloria. También muy posicionado está Virgilio Caballero, y otros prohombres de Heladio.

Atención a su economía y emigración

Lo que necesitan los pueblos indígenas y negros es atención urgente a sus problemas centrales, a su economía, a sus ecosistemas, a su emigración. Todo se va en discursos floridos y laudatorios, en relegislar la igualdad de indígenas y negros, pero faltan ciencia y tecnología para los pueblos, por ejemplo, investigaciones del impacto de la globalización en las comunidades, incluso de las posibilidades de aprovechar esa globalización.

La autora Margarita Nolasco sostiene que el indígena vive en una situación colonial, de la que debe salir con algunos cambios, con “la incorporación de tecnologías avanzadas y de una ideología de la producción, para que ´la lengua y la cultura no sean mecanismos que conserven la situación colonial sino fuerzas sociales que ayuden a romperlas´”. http://revistaenmarcha.com.mx/component/flippingbook/?book_id=3

La lógica de quienes han vivido del indigenismo se ha separado de las necesidades concretas del indígena, quienes han devenido en simple objeto de estudio o bandera de abstracta defensa. No hay más que ver lo producido por esas políticas públicas desde el 4 de diciembre de 1948, cuando se creó el Instituto Nacional Indigenista (INI). Los resultados son mayor pobreza, falta de servicios educativos, pérdida o despojo de sus territorios, desaparición de lenguas originarias, emigración, pueblos enteros abandonados “fantasmas”, etcétera.

www.revistaenmarcha.com.mx, lc.blas@gmail.com y @blaslc

 

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