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Krauze se compara con aristegui y llama mentirosa a tatiana clouthier

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CIUDAD DE MÉXICO, marzo 14.- Luego de que se revelara su participación en la guerra sucia en contra de Andrés Manuel López Obrador durante la campaña presidencial del 2018, Enrique Krauze se comparó con la periodista Carmen Aristegui, se autoproclamó perseguido político del nuevo gobierno y acusó de mentirosa a la diputada Tatiana Clouthier.

En una carta dirigida a Carmen Aristegui, Krauze afirmó ser víctima de una persecución orquestada desde el poder y acusó a la diputada Tatiana Clouthier de haberlo difamado en su libro Juntos Hicimos Historia que trata sobre la campaña presidencial de AMLO en 2018.

“Estimada Carmen: tú mejor que nadie sabes lo que es una persecución desde el poder, porque fuiste víctima de ella. Ahora soy yo el blanco de una persecución similar. Niego categóricamente todas las afirmaciones que hace Tatiana Cloutier sobre mí en su libro. Y, como hiciste tú en su momento, me reservo mis derechos para actuar legalmente”, señaló Krauze en el correo dirigido a Aristegui.

Y luego en un tuit, el historiador amenaza a Tatiana Clouthier con actuar legalmente en su contra por haber publicado un libro en el que es víctima de difamación.

Krauze estalló en contra Tatiana Clouthier porque en su libro reveló cómo Krauze junto a Fernando García Ramírez, su “mano derecha”, operaron Pejealeaks.org, el cual fue creado según la descripción del propio sitio, para dar a conocer  “información inédita que demuestra la corrupción, el nepotismo y los conflictos de interés de López Obrador, su familia y sus colaboradores”.

Clouthier descubrió que el sitio fue comprado en Panamá, operado desde Los Ángeles, California, y tenía financiamiento proveniente de empresarios mexicanos.

“Mis indagaciones me llevaron a descubrir que la página de Pejeleaks había sido comprada en Panamá, operada desde Los Ángeles, California, y su financiamiento provenía, como se había contado, de empresarios mexicanos. Más tarde descubrí que se trataba de trabajos que Fernando García Ramírez, mano derecha de Enrique Krauze, le encargaba”.

En su texto, Clouthier también lo criticó por haber “prestado servicios a los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, realizando metódicos y persistentes ataques contra López Obrador. En los últimos 10 años, Krauze ha recibido el apoyo financiero del Grupo Coppel y, en particular, de Agustín Coppel”.

La reacción de Krauze se da también luego de la publicación de un extenso reportaje de Eje Central en el cual se narra cómo mediante la denominada “Operación Berlín”, Enrique Krauze operó junto con un grupo de empresarios e intelectuales una campaña de guerra sucia contra Andrés Manuel López Obrador para impedir que llegara a la Presidencia de la República.

De acuerdo con el reportaje de Eje Central, desde mediados del 2016, los empresarios Francisco Agustín Coppel Luken, presidente y director general de Grupo Coppel; Alejandro Ramírez Magaña, director general de Cinépolis y el entonces presidente del Consejo Mexicano de Negocios, y Germán Larrea Mota-Velasco, presidente del Consejo de Administración de Grupo México, destinaron cuantiosos recursos para financiar la campaña negativa en contra de AMLO.

Y el encargado de orquestar la campaña fue el historiador Enrique Krauze director de la revista Letras Libres y de Editorial Clío, junto con el crítico literario Fernando García Ramírez, quien actualmente es columnista del diario El Financiero.

El reportaje publicado por Juan Carlos Rodríguez en Eje Central reveló que fue Krauze quien dirigió la campaña y sostuvo reuniones mensuales con el grupo de empresarios en unas oficinas localizadas en Santa Fe, al poniente de la Ciudad de México, mediante información obtenida mediante uno de los colaboradores del proyecto quien de manera anónima les proporcionó datos y les mostró las conversaciones por chat en las que recibía instrucciones de los adversarios de AMLO.

Además, el personaje que permanece en el anonimato para evitar represalias, les entregó una serie de documentos, entre ellos recibos que la empresa Coppel expidió a su nombre por el pago de sus servicios.

Y aunque Krauze nunca acudió a la casa ubicada en la calle de Berlín, número 245, en la colonia Del Carmen, alcaldía de Coyoacán, en la Ciudad de México, el lugar desde donde se operaban estos sitios para tratar de echar abajo las posibilidades de que AMLO llegara a la Presidencia, fue el encargado de reclutar a los “intelectuales de alto rendimiento” que elaboraran materiales para atacar a AMLO desde sitios de internet y perfiles de Facebook como Populismo Autoritario, Napoleopez y Prensa México.

Mediante citas en restaurantes Krauze dio el visto bueno a cada una de las personas que trabajaban en el cuarto de guerra donde se generó la guerra sucia contra López Obrador, asegurándose de contar con elementos que pudieran convertirse en “una especie de mercenarios de la propaganda política”.

Para lograr su objetivo, Krauze sedujo al personal encargado de difundir noticias falsas par infundir miedo entre los ciudadanos, con la falsa expectativa de que en un futuro formarían parte de las filas de Letras Libres y les prometió incursionar en proyectos editoriales o de investigación de su autoría.

En una especie de examen, Krauze les preguntaba a las personas elegidas lo que pensaban sobre López Obrador para asegurarse de que cumplían con el perfil necesario para integrarse al cuarto de guerra sucia y cuando los examinados le respondían con elogios sobre sus ensayos contra “el mesías tropical” o calificaban a AMLO como un personaje megalómano y obsesionado con el poder, surgía la empatía y ya en confianza, les revelaba sus verdaderas intenciones.

Tras describir a AMLO como “un político intolerante y explosivo” que seguía siendo “un peligro para México”, Krauze les confiaba que no se podía permitir que López Obrador llegara a la Presidencia, para dar paso a invitarlos a formar parte de su grupo de “intelectuales de alto rendimiento”.

“Me preguntó que si deseaba incorporarme. Y yo, emocionado y pensando que me sumaría a sus huestes intelectuales, le respondí que sí”, detalló uno de los ex trabajadores al diario Eje Central.

Según el extenso reportaje, la estrategia de guerra se puso en marcha formalmente en la fría y vieja casona de Berlín 245 en marzo de 2017 y contó con la participación de más de 100 personas, entre ellos publicistas, diseñadores, editores de video y community manager, quienes se encargaban de procesar 20 guiones diarios y descargar las frustraciones de sus jefes, realizando perfiles falsos, páginas de repudio, videos y memes contra AMLO.

Desde ese momento, el papel de Krauze fue dirigir los ataques, aprobar las estrategias e idear la campaña en contra del entonces candidato presidencial.

Una de esas campañas fue dirigida hacia el doctor de la Universidad Nacional Autónoma de México, John Mill Ackerman, a quien por su colaboración en el canal de noticias Russia Today (RT) se le trató de hacer pasar como agente de Moscú con el fin de relacionar la campaña de López Obrador con Rusia y hacer un escándalo mediático parecido al acontecido en las elecciones de Estados Unidos en las que Donald Trump resultó electo.

Sin embargo, esta campaña y la de una posible hackeo al sistema virtual del Instituto Nacional Electoral, se desinflaron por completo cuando el propio López Obrador subió un video a sus redes sociales, en el cual haciendo uso de la ironía, dijo estar en las costas de Veracruz esperando el “submarino que nos traerá el oro de Moscú” y se autoproclamó como “Andresmanuelovich”.

Finalmente, el reportaje de Eje Central, explica que a un mes de que terminara la campaña presidencial y con un Andrés Manuel López Obrador en lo más alto de las preferencias electorales,  Krauze decidió tirar la toalla y en una reunión con sus patrocinadores, les dijo que “dejaba el proyecto, su salida del país era inevitable y que se refugiaría en Nueva York.

“Pasaré seis meses en México y los otros seis en Estados Unidos” señala el rotativo.

Al igual que Krauze, el magnate Germán Larrea abandonó el proyecto y el único que permaneció al pie del cañón fue el empresario Agustín Coppel, “quien habría dicho que pondría el dinero que aportaba Grupo México “y hasta más”.

Pese a la contundencia de la información, Enrique Krauze negó haber participado en esta estrategia de guerra sucia.

A pregunta expresa de Eje Central sobre su participación en esta trama, respondió: “He leído los párralos (del libro Juntos Haremos Historia de Tatiana Clouthier) que me aluden. No hay una palabra que sea verdad. Le agradezco su interés y leeré su reportaje. Un abrazo afectuoso”.

¿Qué temía perder Enrique Krauze?

La oposición a López Obrador por parte de Enrique Krauze no sólo es ideológica sino también por intereses económicos. Aunque siempre se ha asumido como un “intelectual” libre que no tiene vínculos con los gobiernos en turno, esto no es del todo cierto.

El historiador Enrique Krauze se convirtió en el sexenio pasado en el contratista consentido de Enrique Peña Nieto. Desde que el priista llegó al poder, el director de Letras Libres había sido beneficiado hasta octubre de 2017 con múltiples contratos por más de 53 millones de pesos, de acuerdo con un reportaje que publicamos en esta revista y en ese entonces titulamos “Enrique Krauze, el contratista intelectual consentido de Peña Nieto”.

Tomado de la agencia Polemón: https://polemon.mx/krauze-se-compara-con-aristegui-y-llama-mentirosa-a-tatiana-clouthier

 

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