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Periodismo y gobierno, dos agendas. El tequio

Guelaguetza 2019

CRÓNICAS DE LA ÍNSULA

Una de las molestias del poder en México con la revista Proceso de Julio Scherer es que ese medio tenía su propia agenda, no la del gobierno. Por ejemplo, si el gobierno decía que el 7 de junio era día de la libertad de expresión, Proceso lo contradecía, diciendo que ese día fue establecido por el gobierno en contubernio con los editores en 1951. Y que se festejaba lo contrario.

Si el gobierno establecía una Fiscalía Especial para los Crímenes de 1968, la revista decía que era precisamente para no aclarar nada, como sucedió, y el único evidente responsable vivo Luis Echeverría nunca fue castigado. Al estar fuera de la agenda del gobierno, Proceso también estuvo fuera del presupuesto. Hasta que descaradamente López Portillo expresó: “No pago para que me peguen”, cual si fuera dinero suyo.

El poder nunca impulsará el periodismo

Nunca el poder ha impulsado el buen periodismo. Como en 1951 cada año realizan festejos, cada vez más deslucidos como los de Oaxaca, para cantar loas a la libertad de expresión, en una de las fechas de su agenda. Sólo eso, un acto sin referencia con la realidad. Con cerca de 20 periodistas asesinados en Oaxaca de 2008 a la fecha y más de 70 carpetas de investigación en la Fiscalía General sin resultados. Impunidad absoluta. Entonces, ¿qué se habría de celebrar?

Quizá se celebra, como en 1951, a quienes se inscriben en la agenda oficial o ni saben que están ahí. Porque esa es otra de las realidades de Oaxaca, su incultura y escolaridad debajo del promedio nacional. Así, no tiene problema el oficialismo en establecer como agenda de los medios su propia agenda. Aunque por fortuna tampoco establece toda.

De repente algunos funcionarios se quejan del exceso de comunicadores, cual si de verdad quisieran calidad y no cantidad. En el fondo están felices de tener lo segundo, aunque, en su aguda codicia, quisieran tenerlo gratis.

Según historiadores, el periodismo nació en China en el año 750, dinastía de los T´ang, se llamó “La Gaceta de Pekín”, que en el año 1400 cuando desapareció se publicaba a diario. Nació desde el poder, y así siguió. En Roma según Carlos Alvear, en su Breve Historia del Periodismo, fue cuando los ejemplares adquirieron el “rango periodístico”.

El periódico “debe su origen a Julio César… el primero en reconocer el valor de la opinión pública La aparición del “Diario Romano” más que para brindar información, fue para “dar las noticias de forma tal que la opinión pública quedara influida en sentido gubernamental” (59 a. de JC).

La invención de la imprenta en el siglo XV fue determinante para el desarrollo posterior del periódico y el periodismo. Los libros fueron los precursores de los periódicos, pues ellos iniciaron muchos siglos antes y eran los testimonios a veces sagrados de los pueblos.

Quienes escribían era los sabios, escritores, intelectuales. En los inicios del periodismo moderno era de una élite para otra élite de lectores. Aunque ya estuvieran desligados del poder y fueran empresa privadas. Paso fundamental en la historia del periodismo y de la civilización.

Comercio hace estragos en el periodismo

Con el capitalismo, todo fue hacer empresas y negocios. El periódico pasó a ser otra mercancía, entra la publicidad, baja la calidad para llegar a un público consumidor más amplio, y baja la calidad de los que escriben. Las plumas doctas son prescindibles. Sin embargo, en medios clásicos se conservó la calidad y las grandes opiniones.

Pero la masificación hizo estragos, a pesar de escolaridades que poco ayudan como en Oaxaca. La agenda y la ideología de dominación de los gobiernos marca no sólo los temas sino el lenguaje de comunicadores. Es el caso del concepto tequio que introdujo demagógicamente Heladio Ramírez, ex gobernador, en zonas urbanas y que no corresponde a éstas sino a los pueblos indígenas. Tequio, como trabajo excedentario, de los fines de semana.

Con ese concepto se pone a trabajar gratis los fines de semana y hasta entre semana a las colonias y vecinos en parques y jardines urbanos que debieran ser atendidos por los Servicios Municipales. Primero, habría que cuestionar ese lenguaje del poder que allá y acá ha servido para sobreexplotar a la gente; y segundo, si hubiera transparencia y se viera que el erario es realmente insuficiente o se usaría en mejores proyectos, la participación y esfuerzo ciudadano no debería regatearse. Pero hasta ahora eso no es así.

De cualquier manera, los periodistas están para cuestionar y debatir, no para seguir dócilmente la agenda y los conceptos vaciados de contenido por los políticos.

Notas adicionales: Genealogía del tequio

Esas ahora “buenas” y exaltadas tradiciones de usos y costumbres y el tequio, fueron creadas en la colonia por los no menos “buenos” curas católicos que tuvieron bajo su custodia a pueblos enteros de indígenas para su brutal explotación. El tequio se instituyó para sobre explotar al nativo, pues es trabajo “excedentario”, que se da fuera de la jornada laboral, en los días de descanso, y era sobre todo para construir caminos por donde sacar la producción del patrón a los mercados, además de iglesias y haciendas de los poderosos. El tequio era para la “plebe”, el patrón nunca dio tequio. Su genealogía fue desde el poder.

Así como en la colonia, ese concepto náhuatl (ni siquiera es zapoteco o mixteco) fue ventajosamente traído e impuesto para sobre explotar a los indígenas, desde los años 80 del siglo pasado se trasladó a las ciudades con la misma intención explotadora, para suavizar la institucionalización de una sobreexplotación del ciudadano, que se le pone a trabajar bajo el eufemismo de tequio que nada tiene que ver en la ciudad.

Después de la colonia ese concepto quedó para obras colectivas de beneficio de las comunidades indígenas que carecían de recursos públicos, lo que culminó en el sexenio de Salinas de Gortari con el Programa Solidaridad que otorgó recursos federales a todos los municipios del país. Tanto en comunidades como en la ciudad ya hay recursos públicos, y habría que revisar si no se está apoyando la falta de aplicación de los mismos, al realizar un trabajo de naturaleza pública, responsabilidad de los gobiernos. Tema interesante éste que requiere un tratamiento más amplio.

Criticar el manejo del poder es tarea de los medios, para ello hacen falta, además de técnica periodística, conocimiento de esos conceptos con toda una historia de uso tendencioso. Tequio, usos y costumbres y demás instituciones creadas o adaptadas por los españoles durante la Colonia para el más intenso saqueo de los pueblos. Aunque quizá lo que algunos y algunas comunicadoras oficialistas, incipientes Goebbels, pretendan sea justificar esa política de “sensibilizar” con el “tequio ancestral”, cambiando la historia de éste, para que el ciudadano trabaje gratis los servicios públicos. Y cuando hay quien cuestiona, claman: nos quieren dividir. Seguramente atrás de todo eso sí hay alguien que sabe lo que hace. Quien domina el presente, domina el pasado, diría el Gran Hermano de Orwell en su novela 1984.

www.revistaenmarcha.com.mx, lc.blas@gmail.com y @blaslc

 

 

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