La crisis que llevó a enfermeras a huelga de hambre en Chiapas

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Desde hace 10 días enfermeras del hospital “Rafael Pascasio Gamboa” comenzaron una huelga de hambre

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“En noviembre pasado llegó una paciente muy humilde, de un pueblo cercano a Tuxtla (Gutiérrez). Estaba embarazada y necesitaba tomar progesterona para no perder a su bebé. Cuando le comenté que tenía que comprarlo porque no había en el hospital, me dijo: levánteme de los pies a la cabeza, no tengo ni un peso para comprar el medicamento, solo tenía lo del pasaje”, recuerda María de Jesús Espinoza De los Santos este caso, como cientos que se presentan cada día en los centros de salud de la capital chiapaneca.

Desde hace más de diez días, un grupo de enfermeras decidió instalar “El Campamento de la Dignidad” frente al hospital “Rafael Pascasio Gamboa” y emprender una huelga de hambre. El lunes pasado se amordazaron los labios para no probar ningún liquido ni alimentos por nueve horas.

En entrevista con La Silla Rota, María de Jesús Espinoza, enfermera con 30 años de servicio, dio cuenta que desde el año 2012, comenzaron a presentarse deficiencias en los centros de salud de Chiapas, especialmente en el hospital donde ella laboraba.

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Año con año, las cosas empeoraban en lugar de mejorar. Cada día hacían falta medicamentos, las instalaciones se deterioraban y el equipo médico se volvía obsoleto a falta de servicio o por antigüedad.

“Las carencias se han presentado de manera paulatina y fue incrementando desde 2012, año con año, mes con mes. El desabasto de medicamento y la falta de servicios. En ocasiones no hemos tenido ni paracetamol. En el hospital se les dice a las personas que ellos paguen en un particular para ultrasonidos, análisis, estudios. Yo no le llamaría crisis, es lo que le sigue de crisis”, señala.

Sin embargo, no sólo se ha visto afectada la infraestructura y la administración del hospital, también ‘se metieron’ con el bolsillo de los trabajadores, denuncia la enfermera.

Explicó que también desde el año 2012, se dejaron de pagar las prestaciones a los empleados del sector salud. El gobierno estatal no aportaba su parte correspondiente. En diciembre del año pasado, no les pagaron el complemento de aguinaldo.

“En 2012, también empezaron a dejar de pagar las prestaciones de los trabajadores en tiempo y forma, en pagos a ISR, Fovissste, al SAT y las aseguradoras; y con el tiempo se iban cargando los intereses al empleado. En diciembre de este año, no nos pagaron un bono complemento al aguinaldo. Tenemos deudas, muchos estamos en el buró de crédito”, lamenta.

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Y de esta situación en el sistema de Salud del gobernador Manuel Velasco Coello dio cuenta la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Durante 2015 se detectaron anomalías por más de 764 millones de pesos en la Secretaría de Salud y 134 millones de pesos en retenciones salariales, por lo que se inició con el proceso de investigación.

A principios de este año, un grupo de enfermeras y empleados del hospital, “Rafael Pascasio Gamboa” salieron a las calles de Tuxtla Gutiérrez y bloquearon una de las principales avenidas para exigir mejores condiciones en los centros de salud y el pago de sus prestaciones.

Esto les causó el despido injustificado de alrededor de 15 compañeros, entre ellos María de Jesús, quien es madre de un pequeño de diez años.

“En todo el 2016 nos la pasamos con moñitos rojo y negro, trabajando bajo protesta, pero no nos escuchaban. Enviamos escritos al gobernador, al congreso estatal y derechos humanos. Nada. Por eso decidimos salir a las calles, pero lejos de una respuesta inmediata, lo que recibimos fue represión: nos cesaron a 15 trabajadores por haber denunciado esas carencias y por exigir que nos paguen lo que nos deben”, refiere.

Ahora, a más de diez días de iniciar con huelga de hambre, las autoridades se han acercado a instalar mesas de diálogo, pero sin llegar a acuerdos concretos.

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De acuerdo con María de Jesús, continuarán con jornadas de nueve horas de amordazamiento, en el que tapan sus bocas para no ingerir alimentos o bebidas. El propósito es que cada 48 horas se sume otra enfermera a la huelga de hambre.

“En las mesas de diálogo nos dicen que nos reinstalan, pero ese no es el punto medular, es el abasto de medicamentos y que nos paguen lo que nos deben. Nosotros llevamos hoy más de diez días en huelga de hambre exigiendo lo mismo y no hay avance con autoridades. No vamos a parar hasta que tengamos respuesta por parte del gobierno”, afirma.

Sin embargo, en esta espera de una respuesta, sus cuerpos ya les están cobrando facturas. De nueve enfermeras que se habían sumado a la huelga de hambre, dos ya presentan taquicardia, otras dos, hiperglicemia y todas padecen diarrea y otros síntomas digestivos.

La más grave se tuvo que retirar del “Campamento de la Dignidad” el martes a las 10:00 de la noche, por tener sangrado en el tubo digestivo, provocado por la falta de alimentos.

María responsabiliza al gobernador Manuel Coello Velasco de la situación por la que atraviesa el sistema de salud, así como de la falta de voluntad para escucharlas y atender sus planteamientos, ya que es él quien nombró al actual secretario de Salud, Francisco Ortega Farrera.

De acuerdo con la enfermera chiapaneca, la crisis en los hospitales ha llegado al punto de que, en ocasiones, los mismos empleados compran medicamentos como paracetamol, ampicilina o alcohol, revela María de Jesús.

Tal fue el caso de la mujer embarazada, que ingresó en noviembre del año pasado, a quien buscaron cómo comprar el medicamento que necesitaba, para que no perdiera a su bebé.

Otros pacientes han tenido de darse de alta voluntaria porque ya no tienen dinero para comprar la medicina que deben tomar; prefieren curarse en sus casas.

“Es una gran crisis económica a la cual nos ha llevado la corrupción, el desvío de recursos por parte de las autoridades. En el hospital, hemos llegado a comprar medicamentos los mismos trabajadores. En el área de incubadoras, es lamentable ver a los papás afuera, batallando por dinero para comprar material o medicinas. Ha habido altas voluntarias porque los pacientes no tienen dinero para comprar su tratamiento, prefieren curarse en sus casas”.

 

 

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